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Biomarcadores en la enfermedad de Alzheimer

OBJETIVOS: La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa. La EA es la principal causa de demencia en el mundo, siendo el envejecimiento el principal factor de riesgo. Los criterios diagnósticos para la enfermedad de Alzheimer suelen basarse en datos clínicos. No obstante, es ne...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Janeiro, Manuel H., Ardanaz, Carlos G., Sola-Sevilla, Noemí, Dong, Jinya, Cortés-Erice, María, Solas, Maite, Puerta, Elena, Ramírez, María J.
Formato: Online Artículo Texto
Lenguaje:English
Publicado: De Gruyter 2021
Materias:
Acceso en línea:https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10197768/
http://dx.doi.org/10.1515/almed-2020-0109
Descripción
Sumario:OBJETIVOS: La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa. La EA es la principal causa de demencia en el mundo, siendo el envejecimiento el principal factor de riesgo. Los criterios diagnósticos para la enfermedad de Alzheimer suelen basarse en datos clínicos. No obstante, es necesario establecer una definición biológica de la enfermedad de Alzheimer basada en biomarcadores que reflejen la neuropatología subyacente. CONTENIDO: El objetivo de esta revisión es presentar los resultados obtenidos en la medición de biomarcadores nuevos y ya conocidos en los fluidos biológicos o en neuroimágenes. RESUMEN: Actualmente se emplean tres biomarcadores para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer_Aβ42, t-Tau y p-Tau. El uso diagnóstico de biomarcadores en el líquido cefalorraquídeo (LCR) presenta algunas limitaciones debido a que la obtención invasiva mediante punción lumbar puede provocar efectos secundarios. La práctica más común en los centros clínicos es la medición en plasma o suero, ya que es mínimamente invasiva y, en consecuencia, se puede obtener y procesar con mayor facilidad. Las dos principales proteínas implicadas en el proceso patológico, Aβ y Tau, se pueden visualizar empleando técnicas de neuroimagen como la PET. PERSPECTIVAS: Dado que está ampliamente aceptado que la enfermedad de Alzheimer comienza décadas antes de que se diagnostiquen los primeros síntomas clínicos, la detección de alteraciones biológicas previa a la aparición de la sintomatología clínica permitiría su diagnóstico precoz o incluso abriría la puerta a nuevas opciones terapéuticas.